Repaso 31-35

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leccion del dia:
Repaso 31-35

Leccion 57




Repasemos hoy las siguientes ideas:
() No soy víctima del mundo que veo
¿Cómo puedo ser la víctima de un mundo que podría quedar completamente des-hecho si así lo eligiese? Mis cadenas están sueltas
Puedo desprenderme de ellas sólo con desearlo
La puerta de la prisión está abierta
Puedo marcharme en cualquier momento sólo con echar a andar
Nada me retiene en este mundo
Sólo mi deseo de permanecer aquí me mantiene prisio­nero
Quiero renunciar a mis desquiciados deseos y caminar por fin hacia la luz del sol

() He inventado el mundo que veo
Yo mismo erigí la prisión en la que creo encontrarme
Basta con que reconozca esto y quedo libre
Me he engañado a mí mismo al creer que era posible aprisionar al Hijo de Dios
He estado terriblemente equivocado al creer esto, y ya no lo quiero seguir creyendo
El Hijo de Dios no puede sino ser libre eternamente
Es tal como Dios lo creó y no lo que yo he querido hacer de él
El Hijo de Dios se encuentra donde Dios quiere que esté y no donde yo quise mantenerlo prisionero

() Hay otra manera de ver el mundo
Dado que el propósito del mundo no es el que yo le he asignado, tiene que haber otra manera de verlo
Veo todo al revés y mis pensamientos son lo opuesto a la verdad
Veo el mundo como una prisión para el Hijo de Dios
Debe ser, pues, que el mundo es realmente un lugar donde él puede ser liberado
Quiero con­templar el mundo tal como es y verlo como un lugar donde el Hijo de Dios encuentra su libertad

() Podría ver paz en lugar de esto
Cuando vea el mundo como un lugar de libertad, me daré cuenta de que refleja las leyes de Dios en lugar de las reglas que yo inventé para que él obedeciera
Comprenderé que es la paz, no la guerra, lo que mora en él
Y veré asimismo que la paz mora también en los corazones de todos los que comparten este lugar conmigo

() Mi mente es parte de la de Dios
Soy muy santo
A medida que comparto la paz del mundo con mis hermanos empiezo a comprender que esa paz brota de lo más profundo de mí mismo
El mundo que contemplo ha quedado iluminado con la luz de mi perdón y refleja dicho perdón de nuevo sobre mí
En esta luz empiezo a ver lo que mis ilusiones acerca de mí mismo ocultaban
Empiezo a comprender la santidad de toda cosa viviente, incluyéndome a mí mismo, y su unidad conmigo