Texto

Elige de nuevo

Capitulo 31 La Vision final

La lección que la tentación siempre quiere enseñar, en cualquier forma en que se presente e independientemente de donde ocurra, es ésta: quiere persuadir al Hijo de Dios de que él es un cuerpo, nacido dentro de lo que no puede sino morir, incapaz de librarse de su flaqueza y condenado a lo que el cuerpo le ordene sentir
El cuerpo fija los límites de lo que el Hijo de Dios puede hacer
El poder del cuerpo es la única fuerza de la que el Hijo de Dios dispone y el dominio de éste no puede exceder el reducido alcance del cuerpo
¿Querrías seguir siendo eso, si Cristo se te apareciese en toda Su gloria, pidiéndote solamente esto?: Elige de nuevo si quieres ocupar el lugar que te corresponde entre los salvadores del mundo, o si prefieres quedarte en el infierno y mantener a tus hermanos allí
Él ha venido, y esto es lo que te está pidiendo

¿Cómo se lleva a cabo esa elección? ¡Qué fácil de explicar es ésto! Siempre eliges entre tu debilidad y la fortaleza de Cristo en ti
Y lo que eliges es lo que crees que es real
Sólo con que te negases a dejar que la debilidad guiase tus actos, dejarías de otor­garle poder
Y la luz de Cristo en ti estaría entonces a cargo de todo cuanto hicieses
Pues habrías llevado tu debilidad ante Él, y, a cambio de ella, Él te habría dado Su fortaleza

Las pruebas por las que pasas no son más que lecciones que aún no has aprendido que vuelven a presentarse de nuevo a fin de que donde antes hiciste una elección errónea, puedas ahora hacer una mejor y escaparte así del dolor que te ocasionó lo que elegiste previamente
En toda dificultad, disgusto o confusión Cristo te llama y te dice con ternura: "Hermano mío, elige de nuevo”
Él no dejará sin sanar ninguna fuente de dolor, ni dejará en tu mente ninguna imagen que pueda ocultar a la verdad
Él te liberará de toda miseria a ti a quien Dios creó como un altar a la dicha
No te dejará desconsolado, ni solo en sueños infernales, sino que liberará a tu mente de todo lo que te impide ver Su faz
Su santidad es la tuya porque Él es el único Poder que es real en ti
Su fortaleza es la tuya porque Él es el Ser que Dios creó como Su único Hijo

Las imágenes que fabricas no pueden prevalecer contra lo que Dios Mismo quiere que seas
Por lo tanto, jamás tengas miedo de la tentación, sino reconócela como lo que es: una oportunidad más para elegir de nuevo, y dejar que la fortaleza de Cristo impere en toda circunstancia y lugar donde antes habías erigido una imagen de ti mismo
Pues lo que parece ocultar a la faz de Cristo es impotente ante Su majestad y desaparece ante Su santa presencia
Los salvadores del mundo, que ven tal como Él ve, son sencillamente los que eligen la fortaleza de Cristo en lugar de su propia debilidad, la cual se ve como algo aparte de Él
Ellos redimirán al mundo, pues están unidos en el poder de la Volun­tad de Dios
Y lo que ellos disponen no es sino lo que Él dispone

Aprende, pues, el feliz hábito de responder a toda tentación de verte a ti mismo débil y afligido con estas palabras: Soy tal como Dios me creó
Su Hijo no puede sufrir
Y yo soy Su Hijo
De este modo se invita a la fortaleza de Cristo a que impere y reemplace todas tus debilidades con la fuerza que procede de Dios, la cual es infalible
Y de este modo también, los milagros se vuelven algo tan natural como el miedo y la angustia parecían serlo, antes de que se eligiese la santidad
Pues con esa elección desaparecen las distinciones falsas; las alternativas ilusorias se dejan de lado y no queda nada que interfiera en la verdad

Tú eres tal como Dios te creó, al igual como también lo es toda cosa viviente que contemplas, independientemente de las imáge­nes que veas
Lo que ves como enfermedad, dolor, debili­dad, sufrimiento y pérdida, no es sino la tentación de verte a ti mismo indefenso y en el infierno
No sucumbas a esta tenta­ción, y verás desaparecer toda clase de dolor, no importa dónde se presente, en forma similar a como el sol disipa la neblina
Un milagro ha venido a sanar al Hijo de Dios y a cerrarle la puerta a sus sueños de debilidad, allanando así el camino hacia su salva­ción y liberación
Elige de nuevo lo que quieres que él sea, recor­dando que toda elección que hagas establecerá tu propia identidad tal como la has de ver y como creerás que es

No me niegues el pequeño regalo que te pido, cuando a cam­bio de ello pongo a tus pies la paz de Dios y el poder para llevar esa paz a todos los que deambulan por el mundo solos, inseguros y presos del miedo
Pues se te ha concedido poder unirte a cada uno de ellos, y, a través del Cristo en ti, apartar el velo de sus ojos y dejar que contemplen al Cristo en sí mismos

Hermanos míos en la salvación, no dejéis de oír mi voz ni de escuchar mis palabras
No os pido nada, excepto vuestra propia liberación
El infierno no tiene cabida en un mundo cuya hermo­sura puede todavía llegar a ser tan deslumbrante y abarcadora que sólo un paso la separa del Cielo
Traigo a vuestros cansados ojos una visión de un mundo diferente, tan nuevo, depurado y fresco que os olvidaréis de todo el dolor y miseria que una vez visteis
Mas tenéis que compartir esta visión con todo aquel que veáis, pues, de lo contrario, no la contemplaréis
Dar este regalo es la manera de hacerlo vuestro
Y Dios ordenó, con amorosa bondad, que lo fuese

¡Alegrémonos de poder caminar por el mundo y de tener tan­tas oportunidades de ver nuevas situaciones donde el regalo de Dios se puede reconocer otra vez como nuestro! Y de esta manera, todo vestigio del infierno, así como los pecados secretos y odios ocultos, desaparecerán
Y toda la hermosura que oculta­ban aparecerá ante nuestros ojos cual prados celestiales, que nos elevarán más allá de los tortuosos senderos por los que viajába­mos antes de que apareciese el Cristo
Oídme, hermanos míos, oídme y uníos a mí
Dios ha decretado que yo no pueda llama­ros en vano, y en Su certeza, yo descanso en paz
Pues vosotros me oiréis, y elegiréis de nuevo
Y con esa elección todo el mundo quedará liberado

Gracias, Padre, por estos santos seres que son mis hermanos, así como Tus Hijos
La fe que tengo en ellos es Tu Propia fe
Estoy tan seguro de que vendrán a mí como Tú estás de lo que ellos son, y de lo que serán eternamente
Ellos aceptarán el regalo que les ofrezco porque Tú me lo diste para ellos
Y así como yo únicamente quiero hacer Tu santa Voluntad, ésa tam­bién será su elección
Te doy gracias por ellos
El himno de la salvación resonará a través del mundo con cada elección que cada uno de ellos haga
Pues compartimos un mismo propósito, y el fin del infierno está cerca

Mi mano se extiende en gozosa bienvenida a todo hermano que quiera unirse a mí para ir más allá de la tentación, y mirar con firme determinación hacia la luz que brilla con perfecta cons­tancia más allá de ella
Dame los míos, pues te pertenecen a Ti
¿Y podrías Tú dejar de hacer lo que es Tu Voluntad? Te doy las gracias por lo que mis hermanos son
Y según cada uno de ellos elija unirse a mí, el himno de gratitud que se extiende desde la tierra hasta el Cielo se convertirá, de unas Cuantas notas sueltas, en un coro todo-abarcador, que brota de un mundo redimido del infierno y que te da las gracias a Ti

Y ahora decimos "Amén"
Pues Cristo ha venido a morar al lugar que, en el sosiego de la eternidad, Tú estableciste para Él desde antes de los orígenes del tiempo
La jornada llega a su fin, y acaba donde comenzó
No queda ni rastro de ella
Ya no se le otorga fe a ninguna ilusión, ni queda una sola mota de oscuridad que pudiese ocultarle a nadie la faz de Cristo
Tu Voluntad se hace, total y perfectamente, y toda la creación Te reconoce y sabe que Tú eres la única Fuente que tiene
La Luz, clara como Tú, irradia desde todo lo que vive y se mueve en Ti
Pues hemos llegado allí donde todos somos uno, y finalmente estamos en casa, donde Tú quieres que estemos
FIN DEL TEXTO